La hipocresía de exigir seguridad mientras nos pasamos el semáforo en rojo

El 9 de febrero de 2026 una chica en Toluca, Estado de México ha intentado quitarse la vida, las autoridades municipales lograron detenerla antes de que lograra su cometido, hasta ahí todo bien.




Después de analizar la noticia me entró una cólera por la hipocresía del gobierno, porque no nos permite que nos quitemos la vida, sin embargo, no hace nada para evitar que nos quiten la nuestra y ahora digo: ¿Quién se cree que es el gobierno para decidir sobre nuestra vida? Eso es lo único que nos queda y en lo que tenemos control y en especial con la cantidad abismal de delincuencia que hay, ya ni siquiera podemos decidir si queremos morir porque seguramente moriremos en las calles.

Después de pensar en esta paradoja, me puse a pensar en los problemas de seguridad que existen en México y su posible solución. Mientras manejaba y me detenía en un alto, observé cómo varios automóviles se pasaban el semáforo en rojo, violando una ley básica de convivencia social, después miré las calles atascadas de basura, automóviles que tiran más humo que cualquier fábrica pequeña, peatones que no respetan el semáforo y también a ciclistas.

Entonces me cuestioné: ¿realmente la seguridad será un problema del gobierno o nuestro? Porque la gente exige seguridad, pero ellos ni siquiera cumplen las reglas básicas, traen documentación falsa para circular (Tarjeta y Licencia de Guerrero), no respetan semáforos, ciclovías, tiran basura, contaminan, circulan sin placas, sin licencia, sobornan policías para que los dejen ir, oficiales que permiten que la ciudadanía los soborne y si alguno piensa en hacer lo correcto, el otro se molesta.

Una vez cometí una infracción de tránsito me pasé un alto y una patrulla me vio, me alcanzó, me detuvo. El oficial siguió todo su protocolo y me explicó que me detuvo por pasarme el semáforo y yo estaba consciente de mi error y le dije al oficial: “tiene razón, me he pasado el semáforo, múlteme”, entonces el oficial dijo que no, quería ayudarme, porque la multa era cara.

Le dije: “así aprenderé”, el oficial nuevamente buscaba la manera de que yo lo intentara sobornar, al final le dije: “bueno ya, ayúdeme pues”, y ya el oficial por fin me dejo ir, me pareció increíble que no me dejara aceptar mi infracción.

Con esa anécdota me doy cuenta de que en realidad el problema es la sociedad, siempre buscan salirse con la suya, y si el dinero puede comprarlo, tengan por seguro que lo harán. Si pudiéramos poner en un nivel a los delitos, pasarse un alto es de los niveles más bajos, no hay tanto problema, sobornar un policía por un semáforo no hay tanto rollo, pero el problema aumenta cuando pasa a un juez que libera a un asesino, narcotraficante, violador, si tienes para pagarlo, puedes hacerlo.

 La sociedad ha recaído en un problema enorme respecto a valores sociales y lo peor es que, la misma sociedad corrompe a quien quiere hacer las cosas bien, si te paras en un semáforo que acaba de cambiar a rojo, el de atrás pita porque aún podían pasar los dos, la sociedad rota, termina por romper la buena.

Y otro problema de esta sociedad también es el poco respeto a la justicia, quieren una justicia que no respetan. Cuando escuchas a un policía lo primero que te viene a la mente es: ratero con licencia, puerco, cerdo, perro, lacra, enseguida se insulta al policía, ser policía es tan mal visto en la sociedad, que la gente prefiere ser un traficante porque es más valor que a un policía.

Yo quería ser policía, pero cuando me di cuenta de cómo se expresaba la sociedad de ellos dije: “no, porque voy a arriesgar mi vida por personas que no me respetan”, yo no entre a la academia por eso, pero los que entraron, tengan por seguro que ellos no serán buenos policías ni héroes de personas irrespetuosas.

La próxima vez que te quejes de la delincuencia ponte a pensar en que tanto respetas tu la ley. Piensa en la vez que te quejaste con el policía porque estaba haciendo su trabajo. Piensa en la vez que te sentiste feliz por fugarse del policía que te iba a detener. Piensa en la basura que tiraste en la calle. Piensa en que, si de verdad quieres algo mejor para tu país, pondrías un poco de tu parte.

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